
Lo que parece un derrumbe muchas veces es un cruce. Y todo cruce tiene otra orilla.
Quizá te está pasando algo así: un trabajo que ya no se sostiene, una relación que cambia de forma, tensiones en la familia que antes no estaban, un cansancio profundo de lo que siempre te funcionó. Sientes que algo se mueve debajo de tus pies, pero no logras entender qué es ni hacia dónde va. Y en algún momento de estas semanas, quizá en silencio, le pediste a la vida: por favor, dame claridad.
No eres la única persona que lo está sintiendo. Desde mediados de septiembre veo este movimiento en casi todas las personas que acompaño, y también lo estoy viviendo yo. Después de más de trece años ofreciendo acompañamiento terapéutico, he aprendido a reconocerlo: no es un derrumbe, es un acomodo.
Por eso hoy me gustaría compartirte qué está pasando, por qué se siente como estar en medio de la nada, qué te mantiene en la orilla de atrás y cómo se cruza hacia la vida que ya te está esperando.
¿Qué está pasando realmente?
La energía de octubre nos está empujando a algo muy concreto: ordenarnos y tomar nuestro lugar. En lo personal, en la familia, en la economía, en la comunidad.
Hay una conciencia nueva gestándose. Yo le llamo la nueva humanidad: personas que empiezan a darse cuenta de quiénes son dentro de su sistema familiar, de su trabajo y de su entorno, y que desde ahí toman decisiones distintas. Esas decisiones nuevas son las que están construyendo la base de lo que viene.
Y mientras algo nuevo se construye, lo que ya no es sostenible se cae. Afuera lo vemos en estructuras que se desmoronan. Adentro, en procesos familiares que aprietan, raspan o incomodan. Parece que todo se está rompiendo, pero en realidad se está acomodando. Cuando algo nos lastima, nos movemos para salir de ahí. Esa incomodidad es justo lo que nos empuja a movernos.
¿Por qué se siente como estar en medio de la nada?
William Bridges, uno de los autores que más estudió los procesos de cambio, hizo una distinción que me parece muy útil. El cambio es lo que pasa afuera: una mudanza, un final, una pérdida. La transición es lo que pasa adentro mientras te reacomodas. Y según Bridges, toda transición tiene tres momentos: un final, una zona intermedia donde lo viejo ya no funciona y lo nuevo todavía no llega, y un nuevo comienzo.
Esa zona intermedia es justo la sensación de no saber hacia dónde vas. No significa que estés perdiendo el rumbo. Significa que estás en medio del cruce.
Desde los Registros Akáshicos esto se ve como un puente entre dos orillas. En la orilla de atrás están las memorias ancestrales: los miedos, las carencias, las deudas, las lealtades y los asuntos que quienes vinieron antes dejaron sin cerrar. De eso estamos hechos; de ahí venimos. En la orilla de adelante está la vida: la creación, la expansión, el gozo.
Cuando integro la mirada de las Constelaciones dentro del campo akáshico, aparece además el para qué. Tu alma eligió ese sistema familiar para aprender algo concreto, y hay contratos que ya cumplieron su función. Bert Hellinger lo decía de una forma muy sencilla: cuando cada quien toma su lugar y devuelve a cada persona lo que le corresponde, la vida vuelve a fluir. Cruzar el puente es exactamente eso.
¿Qué te mantiene en la orilla de atrás?
Si todas las personas queremos vivir plenamente, ¿por qué nos quedamos? Estas son las anclas que más veo:
1. Las lealtades. Irte a vivir puede sentirse como abandonar a los tuyos. Si en tu sistema nadie se permitió crear o disfrutar, cruzar se siente como una traición.
2. El miedo a lo desconocido. La otra orilla todavía no tiene forma. Imaginamos que cruzar será doloroso o traumático, como una ola gigantesca que no vamos a poder sostener. Y por evitar esa ola imaginaria, nos quedamos donde estamos.
3. Los pretextos. Es que no puedo, es que tengo que, es que debo, es que me da miedo, es que fue su culpa. Cada pretexto parece razonable, pero repetido una y otra vez nos regresa a la misma orilla.
4. Aferrarte a lo que costó construir. A veces lo que hay que soltar es justo lo que más trabajo nos dio levantar: una forma de trabajar, una relación, una identidad. Reconocer que ya no funciona duele, y por eso lo postergamos.
5. Creer que se te fue el tren. La sensación de que el portal ya pasó, de que llegaste tarde, de que todo el mundo avanzó menos tú. Me gustaría compartirte algo que tengo muy claro: no se te fue el tren. La vida no se equivoca. Cada quien cruza a su ritmo.
¿Cómo saber si estás en el cruce?
Estas son las señales más claras:
- Sientes que algo está cambiando, pero no logras nombrarlo
- Cosas que parecían firmes se están cayendo o transformando
- Hay tensiones en tu familia que antes no estaban
- Sientes el impulso de hacer cosas que no solías hacer
- Te cansa profundamente lo que antes te sostenía
- Necesitas más silencio, más pausa, menos ruido
- Te persigue la sensación de que vas tarde
Si te reconoces en dos o más, es muy probable que ya estés en medio del puente.
¿Cómo se cruza el puente?
Cruzar es mucho más sencillo de lo que imaginamos. No requiere fuerza; requiere conciencia y decisión. Estos son los cinco movimientos:
Reconocer que es un proceso. Lo que estás viviendo no es un error ni un castigo. Es una parte de un proceso más grande, y la vida te está sosteniendo mientras lo atraviesas.
Mirar de qué está hecha tu mente. El conocimiento es poder. Si no sabes qué memorias, lealtades y creencias te habitan, seguirán decidiendo por ti. Joe Dispenza explica cómo los pensamientos que repetimos nos llevan a las mismas decisiones, y esas decisiones a las mismas experiencias. Cada pensamiento es una semilla: crea hacia la orilla de atrás o hacia la vida. Esa elección es tuya.
Devolver a cada quien lo suyo, con amor. Soltar no es cortar ni rechazar. Es honrar lo que vivieron quienes vinieron antes, comprender que no es personal, y devolverles con dulzura lo que les pertenece: sus miedos, sus deudas, sus duelos.
Soltar los pretextos. Ya conoces la lealtad, el patrón, la creencia. Ahora que lo sabes, la justificación deja de tener fuerza. Hay una pregunta de Access Consciousness que a mí me ayudó mucho en este punto: ¿qué más es posible? Es una puerta para que la vida empiece a mostrarte opciones.
Entregar el cómo. A ti te corresponde elegir vivir. El cómo, el cuándo y la forma déjaselos a la vida, a Dios, a la fuente, como tú le llames. Querer controlar cada paso también es una forma de quedarse.
¿Qué cambia después de cruzar?
La transición no siempre se ve como imaginamos. Cuando terminé de escribir el recorrido de Cruzar el Puente de Flores, mi vida entró en silencio dos o tres días: sin ganas de publicar, sin mensajes, como si todo se hubiera puesto en pausa. Después, mis maestros en los Registros me explicaron que ese silencio había sido mi transición. A cada persona le toca vivirla distinto. A algunas les toma días; a otras, semanas o meses de integrar y acomodar. Las dos formas están bien.
Lo que sí cambia es la dirección. La orilla de adelante es la vida misma: monetizar tus talentos, emprender, construir una familia desde el equilibrio, viajar, disfrutar una cena con quienes quieres, divertirte, crear. Y las memorias de quienes vinieron antes dejan de ser un peso para convertirse en respaldo.
Si te reconociste en el cruce, te dejo tres preguntas para acompañarte. No hay respuestas correctas:
¿Qué estoy sosteniendo que ya no me corresponde?
¿Qué pretexto me repito para no cruzar?
Si eligiera la vida hoy, ¿qué sería lo primero que haría distinto?
Si al mirar esto algo se mueve fuerte en ti, escríbeme. No tienes que atravesarlo sin compañía.
Y si sientes que, más que estar cruzando, estás dando vueltas en el mismo lugar, te recomiendo leer ¿Por qué das vueltas sin avanzar?
¿Por dónde empezar?
Este mes de octubre abrí un recorrido que nació justo de esta canalización. Se llama Cruzar el Puente de Flores. Mis maestros en los Registros Akáshicos me lo mostraron con las flores de cempasúchil de estas fechas: un puente para soltar con amor las memorias de quienes ya partieron e irte a vivir.
Son 15 lecciones escritas, una al día, organizadas en tres etapas: el pasado, el cruce y lo que sigue. Incluye 30 días en el Portal B·Infinity, con la Activación Taquiónica con el Arcángel Metatrón el martes 13 de octubre a las 7:00 pm, Kundalini Awakening el miércoles 28 de octubre a las 7:00 pm, y la sesión grupal Memorias Ancestrales el sábado 31 de octubre a las 10:00 am, donde integramos en grupo todo el recorrido desde los Registros Akáshicos. Todos los horarios son de la Ciudad de México. Es una aportación única de $1,111 MXN, y está disponible solo durante octubre.
Conoce Cruzar el Puente de Flores
Si todavía no sabes por dónde empezar, haz el test gratuito ¿Estás avanzando o dando vueltas? Haz el test aquí, o escríbeme por WhatsApp y lo vemos.
Lo único que te corresponde es elegir vivir. La vida se encarga del resto.
Con cariño,
Begoña Sánchez Cerro
Este contenido es acompañamiento espiritual y de autoconocimiento. Complementa, pero nunca sustituye, la atención médica ni psicológica profesional.